Organización del tiempo
Tienes que coger el hábito de trabajo diario: no se puede comenzar a leer de forma desorganizada y ver qué se queda en la memoria porque ésta, a veces, resulta “infiel”.
Es indispensable organizar un tiempo diario de trabajo en función del número de temas y de los meses que falten para el primer ejercicio. Si has decidido presentarte comienza ya la preparación.
Cada persona dispone de un número de horas diferente según sus posibilidades y dificultad del ejercicio. Si te dedicas sólo a estudiar puedes dedicar entre 8 y 10 horas diarias, con los correspondientes descansos breves (cada dos horas y media o tres) y cambios de tarea o estrategia.
Si no tienes el hábito adquirido de trabajar muchas horas, deberás empezar por periodos más cortos (3 horas diarias por ejemplo) y luego ir aumentando poco a poco.
Si estás trabajando no dispones de tanto tiempo, pero puedes organizarte, y con la colaboración de tu entorno, “sacar” de 4 a 5 horas diarias. El menor tiempo disponible lo puedes compensar con la práctica de tu trabajo, la madurez y la constancia diaria.
Aunque cada uno se organiza el horario de trabajo según su disponibilidad de tiempo y periodos de mejor rendimiento, te proponemos un horario-tipo con periodos de estudio y descanso (ver cuadro horario-tipo):
8 de la mañana: levantarse, aseo y desayuno.
Estudio: de 8,30 - 11 (2,30 horas). Con un descanso intermedio de 10 minutos, si experimentas cansancio o descenso de concentración.
Descanso 30´.
Estudio: de 11,30 a 14 (2,30 horas). Con un descanso intermedio de 10 minutos. Comida.
Descanso 2,30 horas.
Estudio: 16,30-19 (2,30 horas). Con un descanso intermedio de 10 minutos.
Cena y descanso 3 horas.
Repasos: desde 22 a las 24 horas (2 horas). |
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Sin embargo hay quien prefiere periodos de estudio de una hora y descanso de 10 minutos y quien es capaz de trabajar dos o tres horas seguidas sin descanso, en función del tipo de materia que esté trabajando y utilizando los periodos de descanso para actividades de organización, recopilación de materiales, etc.
Con una organización de bloques parecida al modelo que proponemos puedes disponer de tiempo para todas las actividades, tal y como puedes ver en el cuadro tiempo invertido.
Con periodos de este tipo se pueden obtener:
– 8 horas de sueño
– 9 horas de trabajo
– 2 horas y media para alimentación
– 4 horas y media para descanso, aseo, ejercicio físico, relaciones sociales y otras actividades. |
| 8 |
30 minutos |
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| 8,30-11 |
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2 horas y 20 min. |
Intervalo de 10 min. |
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| 11-11,30 |
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30 minutos |
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| 11,30-14 |
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2 horas y 20 min. |
Intervalo de 10 min. |
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| 14-16,30 |
1 hora |
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1 hora y 30 minutos |
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| 16,30-19 |
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2 horas y 20 min. |
Intervalo de 10 min. |
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| 19-22 |
1 hora |
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2 horas |
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| 22-24 |
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(recitado y repasos 2 horas) |
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| 24-8 |
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8 horas |
| TOTAL |
2,30 |
9 |
4,30 |
8 |
No obstante, cada cual se adapta el horario en función de cuáles son las horas de mayor rendimiento, sus tareas extra-estudiantiles, horas de sueño, ganas de trabajar y días de descanso para salir con amigos o para relajarse.
Como decíamos más arriba, muchos opositores desarrollan tareas profesionales, por lo que su horario de estudio se reduce a tardes y noches. En este caso sólo podrán sacar aproximadamente unas 4 horas de estudio diario, ampliadas con mayor esfuerzo los fines de semana. Si éste es tu caso, también depende de ti.
Si tienes familia, puedes negociar con ella que te permita dedicar todo el tiempo extra-laboral al estudio (como inversión) y que te liberen de otras tareas. La familia debe apostar por ti y dejarte ese tiempo de estudio. Cuando saques tu plaza ya les recompensarás y será felicidad para todos.
Elegir un material de calidad
En el boletín oficial donde se publica la convocatoria, encontrarás el programa de estudio. Antes de empezar la preparación, tienes que fijarte en el programa y elegir un material de estudio que esté adaptado al 100% a ello, como lo son los temarios de Editorial MAD.
Los temarios elaborados por editoriales suelen ser concisos y de fácil acceso. Los buenos manuales tienen la ventaja de que presentan los temas muy organizados, recogen los contenidos básicos y suministran bibliografía complementaria, con lo que facilitan el trabajo con el consiguiente ahorro de tiempo. Como puede haber diferencias significativas, es conveniente analizar y conocer si:
Los temas han sido construidos por especialistas (ver títulos de los autores).
Están bien estructurados: esquema, introducción, desarrollo, resumen y bibliografía básica y de ampliación.
Se hallan revisados y actualizados (se comprueba en el año de edición).
Cuentan con publicaciones o suministros complementarios.
Pueden asegurar la información de novedades sobre los contenidos del temario durante el tiempo de preparación.
Entregan aplicaciones didácticas, casos y supuestos prácticos, programaciones, etc.
Ofrecen ejercicios de autoevaluación, simulacros de exámenes, test, etc., así como muestras de ejercicios anteriores.
Brindan legislación básica actualizada y comentada, guías, ejemplos para la memoria, etc.
Los temas están adaptados a la Comunidad Autónoma donde te presentas.
Disponen de algún servicio de tutorización, asesoramiento, información o aula virtual donde puedas consultar dudas.
Puedes completar la preparación con libros, revistas, y recursos de Internet. También, te será de gran utilidad la página web de esta editorial: www.mad.es, que te proporcionará información gratuita sobre convocatorias, características, publicaciones y noticias referentes al puesto de trabajo, de cualquier tipo, al que aspiras. Igualmente dispones de un “Aula virtual” con temas concretos.
Superar los bajones
Durante el trayecto de estudio tendrás altibajos en el entusiasmo y habrá momentos en que el cansancio y los pensamientos negativos te inducirán a renunciar. Nos ha pasado a todos, no te agobies. Solamente tienes que recargar las baterías con algo o alguien que te anime y modificar las causas del pensamiento depresivo.
Soluciónalo con un día de descanso, “baños de afectos familiares”, baño de agua caliente, masaje, reunión de amigos, la música que te gusta: cada uno tenemos nuestra manera!
Consejos y trucos
Método de relajación rápida
Podrás emplear esta técnica en casa pero sobre todo el día del examen.
Sentado, con la espalda recta, los pies apoyado totalmente en el suelo, los brazos caen con las manos abiertas hacia abajo sobre tus muslos. Los ojos cerrados, respiras profundamente y sueltas el aire despacio. Ahora tensa todos los músculos de tu cuerpo con una contracción enérgica y rápida. Después relaja toda la musculatura y respira de nuevo. Toma aire, tensa de nuevo, como si te estuvieras desperezando, mantén la tensión unos segundos y suelta el aire lentamente forzando la salida mediante la contracción de los pulmones inclinándote hacia delante.
Rechazar los pensamientos negativos
A veces no evaluamos con demasiado rigor y nos surgen pensamientos automáticos negativos del tipo:
Tengo mala suerte
Todo me sale mal
No lo voy a hacer bien
Soy un vago
Soy incapaz de concentrarme
No tengo memoria
Soy un inútil
Todos estos aspectos tienen solución. Ante esta situación sólo cabe exponer mensajes más objetivos y positivos:
Conforme me hago mayor tengo más...
Me he sentido bien y feliz cuando...
Puedo sentir el orgullo de...
Mi familia me quiere...
Mis amigos me aprecian...
He conseguido...
Voy a buscar otras estrategias...
Pediré consejos sobre...
Yo he logrado...
Tengo las siguientes calidades...
¡Cada vez estoy más feliz conmigo!
Es fundamental sustituir los pensamientos negativos ya que esto mejorará tu autoestima; y recuerda que esto te va a servir para toda la vida.
Defectos del opositor que se pueden evitar
Te indicamos una lista de errores que suelen cometer los aspirantes con poca experiencia y que aseguran el fracaso:
- Pensar que superar la oposición es imposible: ¿por qué voy a perder el tiempo?
- Presentarse a oposiciones “a ver qué sale” o “por si tengo suerte”
- No estudiar a fondo la convocatoria y sus características
- Ir leyendo temas a ratos sueltos sin orden, planificación in sistematización
- Confiar demasiado en su capacidad de improvisación y no ensayar
- Estudiar los temas sin relacionar unos con otros: le faltarán contenidos y la memoria fallará
- No repasar con frecuencia y de forma sistemática
- No cerciorarse de cuándo, dónde y a qué hora es el examen
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Olvidar el DNI
- Olvidar el reloj y no poder controlar los tiempos en el examen
- No llevar el material de escritura y corrección por duplicado: lápices, bolígrafos, reglas, gomas, correctores, etc.
- Llegar tarde al examen
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